El Honorable Concejo Deliberante de San Pedro atraviesa una de sus peores etapas en años y se observa cómo se acrecienta semana a semana.
Se ha hecho moneda corriente los escándalos, donde prevalecen los gritos, disputas personales, pases de facturas, y denuncias secuenciadas, en muchos casos infundadas, con bloques partidos en veinte pedazos y funcionarios que llegaron al cuerpo con un ínfimo caudal de votos, pero que tuvieron el olfato necesario para encolumnarse detrás de los más votados.
El pasado jueves la sesión se efectuó en la localidad de Santa Lucía, puntualmente en el Club Central Córdoba, y ya el ambiente desde el inicio no era el mejor. Hubo cruces, chicanas entre varios ediles y discursos irónicos que no hacían más que irritar a quienes estaban del otro lado.
Lamentablemente la sesión concluyó repentinamente cuando un acalorado entredicho entre los concejales Martín Rivas y Damián Mosquera terminó con la intervención de varias personas del público que interrumpieron la reunión y llegaron hasta el escenario principal con presuntas intenciones de agredir al concejal Rivas.
Debió intervenir la policía, retirar a los más exaltados, y terminar de manera abrupta con la sesión que después de mucho tiempo regresaba a la localidad.
Las críticas hacia la actualidad del Concejo Deliberante de San Pedro son muchas pero nada parece afectarlos, y menos que menos una autocrítica que les permita salvar el prestigio de semejante institución.